2011-06-30

que o afã de construir não cerre nossos olhos

Quem chega a Tecla, pouco vê da cidade, por detrás dos tapumes de madeira, dos abrigos de serapilheira, dos andaimes, das armações metálicas, das pontes de madeira suspensas por cabos ou seguras por cavaletes, dos escadotes, dos postes. À pergunta: - Porque demora tanto tempo a construção de Tecla? - os habitantes sem deixarem de içar baldes, de soltar fios de prumo, de mover para baixo e para cima longas trinchas, respondem: - Para que não comece a destruição. E inquiridos se temem que assim que se retirarem os andaimes a cidade comece a esboroar-se e a cair aos bocados, acrescentam à pressa, em voz baixa: - Não só a cidade.
E se, insatisfeito com a resposta, alguém aplicar o olho à greta de uma paliçada, vê gruas que elevam outras gruas, andaimes que revestem outros andaimes, traves que escoram outras traves. - Que sentido tem o vosso construir? - pergunta. - Qual é o fim de uma cidade em construção se não uma cidade? Onde está o plano que seguem, o projecto?
- Mostrar-to-emos assim que acabar o dia; agora não podemos interromper-nos - respondem.
O trabalho cessa ao pôr do sol. Desce a noite sobre a obra. É uma noite estrelada. - Eis o projecto - dizem.

Italo Calvino - "As Cidades Invisíveis"
As cidades e o céu. 3

2011-06-26

HADEWIJCH de Bruno Dumont

uma só Igreja que vai para além das diferentes expressões cultuais

É difícil encontrar em “Roma” ou nas outras expressões cultuais do cristianismo a tal “boa nova” do carpinteiro Jesus (no seu texto é pedreiro, para o caso não interessa nada). Sobretudo, quando pretendem, cada um à sua maneira, defender que há um único modelo de Igreja fundada por Jesus, o nazareno, dos Evangelhos (canónicos ou apócrifos).
A preocupação de Jesus não é fundar alguma Igreja. É ser agente de “inclusão”, dizemos numa linguagem actual, de todos, sobretudo dos mais marginalizados, encontramos nos evangelhos canónicos.
Viver uma vida uma vida espiritual é compatível com a radicalidade evangélica. Jesus é o cabal exemplo disso mesmo. Certos modelos de cristianismo tornaram antagónicas as duas dimensões da vida humana.

a minha resposta a este post do Val, in "aspirina b"

"a dança das feridas" ou o modo de nada saber

Declaração

Moro nas sarças. Raramente saio daqui.
Gosto de por aqui ficar.
Há sempre alguém por perto,
alguém que nos diz não vás longe,
Alguém a quem chega a maresia,
a erva, o espectro duma ave  rapina
adejando sobre a leveza da sombra.

Aqui há sempre alguém por perto,
alguém com quem falar
do que nada importa,
alguém que nos abre, isso mesmo,
a porta, alguém que diz fica
e nós ficamos porque sabe bem ficar
a falar do que não importa:
dos moinhos, dos pastores,
dos amoladores, da pescaria,
dos vários tipos de isco
que o peixe exige ao largo das sarças.

Sabe bem ficar neste horizonte
de não pretender entrar.
Sabe bem dizer não
a quem lá no fundo acena.
Aqui sabe muito bem encostar a cabeça
ao ombro das rasuras,
voltar para dentro do cuspo
a desmesura dos gestos,
tricotar a pele dos regressos,
a mesma que endurece
sempre que alguém, lá de longe,
nos promete, isso mesmo, uma conquista.

Aqui sabe bem dizer não
e declinar os convites.
Ficar, isso mesmo, pela solidão.
Como quem fica, isso mesmo, pelos acepipes.

Mas a ti, meu amor,
por ti de tudo me desfaço, me renovo,
por ti  tudo perco e perco-me nesse perder
como quem ganha tudo
o que pode ganhar.
Isso mesmo: o amor
das almas que se encontram
sem nunca terem pretendido encontrar.


Henrique Manuel Bento Fialho; "A Dança da Feridas"

2011-06-23

um banquete para todos

DARSE A LOS DEMÁS, SIN TRUCOS DE MAGIA

 
La eucaristía es una realidad muy profunda y compleja, que forma parte de la más antigua tradición. Tal vez sea la realidad cristiana más difícil de comprender y de explicar. Podemos quedarnos en la superficialidad del rito y perder así su verdadera riqueza.
 
Para que veáis que no exagero, voy a contar dos anécdotas que me han sucedido en mi relación con dos representantes de la jerarquía.
 
El primero me dice: “te exigimos que no metas ninguna morcilla en la celebración de la eucaristía”. Todos sabéis lo que es un “morcilla”, además de un embutido, claro. El diccionario dice: “añadido que hace por su cuenta el actor de teatro cuando representa un papel”. Da por supuesto que estoy haciendo teatro y lo que se me pide es que represente bien mi papel. No le contesté.
 
El otro me dice: “tienes que ser como el farmacéutico, que reparte pastillas al cliente sin contarle el proceso del laboratorio”. Aquí si hubo comentario, porque le dije: “la aspirina produce su efecto automáticamente, aunque el paciente no sepa nada del ácido acetilsalicílico; pero la comunión está a años luz de ese pretendido automatismo. Si el comulgante no se entera de lo que está haciendo, no le servirá de nada”.
 
Lo grave no es que dos vicarios piensen eso de la eucaristía. Lo gravísimo es que todos hemos pensado –y algunos siguen pensando- así de los sacramentos.
 
Debemos superar muchas visiones raquíticas o erróneas sobre este sacramento.
 
1º.- La eucaristía no es magia. Claro que ningún cristiano aceptaría que al celebrar una  eucaristía estamos haciendo magia. Pero si leemos la definición de magia de cualquier diccionario, descubriremos que le viene  como anillo al dedo a lo que la inmensa mayoría de los cristianos pensamos de la eucaristía:
 
Una persona revestida con ropajes especiales e investida de poderes divinos, realizando unos gestos y pronunciando unas palabras “mágicas”, obliga a Dios a producir un cambio sustancial en una realidad material como es el pan y el vino. 


 
Cuando se piensa y se dice, que en la consagración se produce un milagro, estamos hablando de magia.
 
Trento afirma: “La Iglesia designa con el término muy adecuado de transubstanciación esta conversión eucarística”. Pero debemos advertir que “substancia” y “accidente” son conceptos metafísicos; no hacen referencia a ninguna realidad física. Además, esos conceptos no se emplean ya nunca con sentido metafísico.
 
2º.- No debemos confundir la eucaristía con la comunión. La comunión es sólo la última parte del rito y tiene que estar siempre referida a la celebración de una eucaristía. Tanto la eucaristía sin comunión, como la comunión sin referencia a la eucaristía dejan al sacramento incompleto. Ir a misa y dejar de comulgar, es sencillamente un absurdo. Ir a misa con el único fin de comulgar, sin ninguna referencia a lo que significa el sacramento, sino buscando una religiosidad intimista, es un autoengaño.
 
Esta distinción entre eucaristía y comunión explica la diferencia de lenguaje entre los sinópticos en la cena y Juan en el discurso del pan de vida que hemos leído. Juan dice hace referencia al alimento, pero fíjate bien, alimentarse lo identifica con, el que cree en mí, el que viene a mí.
 
3º.- En las palabras de la consagración, “cuerpo” no significa cuerpo; “sangre” no significa sangre. No se trata del sacramento de la carne y de la sangre físicas de Cristo.
 
Me explico. En la antropología judía, el ser humano no está compuesto por alma y cuerpo (concepción griega). El hombre es una unidad indivisible, pero podemos descubrir en él cuatro aspectos: Hombre-carne, hombre-cuerpo, hombre-alma, hombre-espíritu.
 
Hombre-cuerpo, para los judíos del tiempo de Jesús, es el ser humano en cuanto sujeto de relaciones con los demás. El concepto más cercano hoy, sería lo que nosotros llamamos persona. Cuando Jesús dice: “esto es mi cuerpo”, está diciendo: esto soy yo, esto es mi persona, estoy aquí para dejarme comer.
 
En el caso de la sangre: Para los judíos la sangre era la vida. ¡Ojo! No se trata de que fuese símbolo de la vida. No, era la vida misma. Cuando Jesús dice: “esto es mi sangre, que se derrama”, está diciendo que su vida, no su muerte, está entregada a los demás. Todo lo que él es, está al servicio de todos.
 
4º.- La eucaristía no la celebra el sacerdote, sino la comunidad. El cura puede decir misa. Sólo la comunidad puede hacer presente el don de sí mismo que Jesús significó en la última cena y que es lo que significa el sacramento.
 
Es el sacramento del amor. No puede haber signo de amor en ausencia del otro. Por eso dice Mateo: “donde dos o más estén reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.
 
5º.- La comunión nos es un premio para los buenos “que están en gracia”, sino un remedio para los desgraciados que necesitamos descubrir el amor gratuito de Dios. Solo si me siento pecador estoy necesitado de celebrar el sacramento.
 
Cuando más necesitamos el signo del amor de Dios es cuando nos sentimos separados de Él. Hemos llegado al absurdo de dejar de comulgar cuando más lo necesitábamos.
 
6º.- Lo significado en el pan y el vino no es Jesús en sí mismo, sino Jesús como don. El don de sí mismo que ha manifestado durante toda su vida y que le ha llevado a su plenitud, identificándole con el Padre. Ese es el verdadero significado que yo tengo que hacer mío.
 
Queda claro que la eucaristía no es un producto más de consumo que me proporciona seguridades a cambio de nada.  Podemos oír misa sin que eso nos obligue a nada, pero no se puede celebrar la eucaristía impunemente. No se puede salir de misa lo mismo que se entró, es decir, como si no hubiera pasado nada. Si la celebración no cambia mi vida en nada, es que la he reducido a simple rito folclórico.
 
7º.-Haced esto, no se refiere a que perpetuemos un acto de culto. Jesús no dio importancia al culto. Jesús quiso decir que repitamos el significado de lo que acaba de hacer. Esto soy yo que me parto y me reparto, que me dejo comer... Haced también vosotros esto. Entregad la propia persona y la propia vida a los demás como he hecho yo.
 
8ª.- los signos de la eucaristía no son el pan y el vino sino el pan partido y el vino derramado. Durante siglos, se llamó a la eucaristía “la fracción del pan”. No se trata del pan como cosa, sino del gesto de partir y comer.
 
Al partirse y dejarse comer, Jesús está haciendo presente a Dios, porque Dios es don infinito, entrega total a todos y siempre. Esto tenéis que ser vosotros. Si queréis ser cristianos tenéis que partiros, repartiros, dejaros comer, triturar, asimilar, desapare­cer en beneficio de los demás. Una comunión sin este compromi­so es una farsa, un garabato, como todo signo que no signifique nada.
 
Todavía es más tajante el signo del vino. Cuando Jesús dice: esto es mi sangre, está diciendo esto es mi vida que se está derramando, consumiendo,  en beneficio de todos.
 
Eso que los judíos tenían por la cosa más horrorosa, apropiarse de la vida (la sangre) de otro, eso es lo que pretende Jesús. Tenéis que hacer vuestra, mi propia vida. Tenéis que vivir la misma vida que yo vivo.
 
Nuestra vida sólo será cristiana si se derrama, si se consume, en beneficio de los demás. En la Eucaristía estamos confesando que ser cristiano es ser para los demás. Todas las estructu­ras que están basadas en el interés personal o de grupo, no son cristianas.
 
Una celebración de la Eucaristía compatible con nuestros egoísmos, con nuestro desprecio por los demás, con nuestros odios y rivalidades, con nuestros complejos de superioridad, sean personales o grupales, no tiene nada que ver con lo que Jesús quiso expresar en la última cena.
 
Celebrar la eucaristía es comprometerse a ser fermento de unidad, de armonía, de amor, de paz.
 
La eucaristía es un sacramento. Y los sacramentos ni son milagros ni son magia. El concilio de Trento dice: “Es común a la santísima Eucaristía con los demás Sacramentos, ser símbolo o significación de una cosa sagrada”.
 
Se produce un sacramento cuando el signo (una realidad que entra por los sentidos) está conectado con una realidad trascendente que no podemos ver ni oír ni tocar. Esa realidad significada, es lo que nos debe interesar de verdad.
 
La hacemos presente por medio del signo. No se puede hacer presente de otra manera. Pero las realidades trascendentes, ni se crean ni se destruyen; ni se traen ni se llevan; ni se ponen ni se quitan. Están siempre ahí. Son inmutables y eternas.
 
La eucaristía concentra todo el mensaje de Jesús.
 
El ser humano no tiene que salvar su "ego", a partir de ejercicios de piedad sino liberarse del "ego" que es precisamente lo contrarío. Sólo cuando hayamos descubierto nuestro verdadero ser, descubriremos la falsedad de nuestro yo individual y egoísta que se cree independiente del resto de la creación.
 
Imaginad una habitación llena de globos; si los pinchamos todos descubriremos que lo único que marcaba la diferencia, la fina película de caucho coloreado, no era prácticamen­te nada. Todos eran sustancialmente lo mismo, aire, el mismo aire.     

ó sagrado banquete...

convite

subi as ruas do sangue, dolorosas
e avistareis leões no rasto do Ungido
a presa bebe em nós a água e a sua sombra
come-se a Páscoa na alegria diferida

vinde ao banquete do vinho, não da pedra
onde a doença da morte dorme, recostada
sentai-vos junto do fogo que vos lembre o voo
histórias de perfumes e manhãs de linho

só um vestido nos falta para entrar:
a Deus vai-se despido de roupagens
revista-nos a graça da nudez primeira
a desmesura da abordagem imprevista

comparecei à partilha da Palavra
à memória a que devemos estar presentes
enchei a mesa do dom do corpo entregue
do túmulo vazio o pão do dia rompe

vinde ver o lugar do sangue aberto
o tesouro guardado, indestrutível
ide dizer que o perfume encheu a casa
acordai as alusões esquecidas, as fogueiras

José Augusto Mourão, em: «Dizer Deus – ao (des)abrigo do Nome»
12 de Junho de 2011


retirado daqui

2011-06-17

dedicada

Fui à beira do mar
Ver o que lá havia
Ouvi uma voz cantar
Que ao longe me dizia

Ó cantador alegre
Que é da tua alegria
Tens tanto para andar
E a noite está tão fria

Desde então a lavrar
No meu peito a alegria
Ouço alguém a bradar
Aproveita que é dia

Sentei-me a descansar
Enquanto amanhecia
Entre o céu e o mar
Uma proa rompia

Desde então a bater
No meu peito em segredo
Sinto uma voz dizer
Teima, teima sem medo

2011-06-16

Travessia do Deserto

Que caminho tão longo!
Que viagem tão comprida!
Que deserto tão grande
Sem fronteira nem medida!

Águas do pensamento
Vinde regar o sustento
Da minha vida

Este peso calado
Queima o sol por trás do monte
Queima o tempo parado
Queima o rio com a ponte

Águas dos meus cansaços
Semeai os meus passos
Como uma fonte

Ai que sede tão funda!
Ai que fome tão antiga!
Quantas noites se perdem
No amor de cada espiga!

Ventre calmo da terra
Leva-me na tua guerra
Se és minha amiga

viver "entre"

Fronteira: linha do fim ou do começo? (3) from Pastoral da Cultura on Vimeo.

2011-06-15

Poema da Eterna Presença

Estou, nesta noite cálida, deliciadamente estendido sobre a relva,
de olhos postos no céu, e reparo, com alegria,
que as dimensões do infinito não me perturbam.
(O infinito!
Essa incomensurável distância de meio metro
que vai desde o meu cérebro aos dedos com que escrevo!)

O que me perturba é que o todo possa caber na parte,
que o tridimensional caiba no dimensional, e não o esgote.

O que me perturba é que tudo caiba dentro de mim,
de mim, pobre de mim, que sou parte do todo.
E em mim continuaria a caber se me cortassem braços e pernas
porque eu não sou braço nem sou perna.

Se eu tivesse a memória das pedras
que logo entram em queda assim que se largam no espaço
sem que nunca nenhuma se tivesse esquecido de cair;
se eu tivesse a memória da luz
que mal começa, na sua origem, logo se propaga,
sem que nenhuma se esquecesse de propagar;
os meus olhos reviveriam os dinossáurios que caminharam sobre a Terra,
os meus ouvidos lembrar-se-iam dos rugidos dos oceanos que engoliram
continentes,
a minha pele lembrar-se-ia da temperatura das geleiras que galgaram sobre a
Terra.

Mas não esqueci tudo.
Guardei a memória da treva, do medo espavorido
do homem da caverna
que me fazia gritar quando era menino e me apagavam a luz;
guardei a memória da fome;
da fome de todos os bichos de todas as eras,
que me fez estender os lábios sôfregos para mamar quando cheguei ao mundo;
guardei a memória do amor,
dessa segunda fome de todos os bichos de todas as eras,
que me fez desejar a mulher do próximo e do distante;
guardei a memória do infinito,
daquele tempo sem tempo, origem de todos os tempos,
em que assisti, disperso, fragmentado, pulverizado,
à formação do Universo.

Tudo se passou defronte de partes de mim.
E aqui estou eu feito carne para o demonstrar,
porque os átomos da minha carne não foram fabricados de propósito para mim.
Já cá estavam.
Estão.
E estarão.

António Gedeão, in 'Poemas Póstumos'
 

2011-06-13

eis-me aqui

um pequeno espaço de férias  (merecidas e necessárias) que iriam terminar num momento especial de celebração da vida, tornaram-se, de modo imprevisto, num tempo intenso de abertura e acolhimento de momentos de alegria e profundo sofrimento. Em todos eles recebi fortes testemunhos de amor.


Hoje apetecia-me a oração do "fariseu": Senhor, dou-te graças, por ser quem sou. E por todas as pessoas que se "cruzam" no meu caminhar.

2011-06-03

um homem/mulher um voto

Podemos convidar a ruína e elevar o cinismo a uma arte menor, mas só um país com uma doença moral profunda reelegerá Sócrates. Isto é importante, porque é a minha única certeza.

Porque não cultivo o mito do "bode expiatório". Porque os seis anos de Governo não se limitaram a uma única pessoa, mas a um colectivo que executou políticas e acções em contexto quase sempre desfavorável e adverso. Porque sei identificar algumas opções erradas, mas também as que significaram  coragem e inovação. Porque não se me oferece alternativa credível e melhor: no dia 5 voto PS (e em Sócrates, claro!)

imagem: Mário Botas

"o respeito deve ser às pessoas e não às ideias"

estado dos dias

O Segredo é Amar 

O segredo é amar. Amar a Vida
com tudo o que há de bom e mau em nós.
Amar a hora breve e apetecida,
ouvir os sons em cada voz
e ver todos os céus em cada olhar.

Amar por mil razões e sem razão.
Amar, só por amar,
com os nervos, o sangue, o coração.
Viver em cada instante a eternidade
e ver, na própria sombra, claridade.

O segredo é amar, mas amar com prazer,
sem limites, fronteiras, horizonte.
Beber em cada fonte,
florir em cada flor,
nascer em cada ninho,
sorver a terra inteira como o vinho.

Amar o ramo em flor que há-de nascer,
de cada obscura, tímida raiz.
Amar em cada pedra, em cada ser,
S. Francisco de Assis.

Amar o tronco, a folha verde,
amar cada alegria, cada mágoa,
pois um beijo de amor jamais se perde
e cedo refloresce em pão, em água!

  Fernanda de Castro, in "Trinta e Nove Poemas"

2011-06-02

de momento

ó dor, minha irmã!

a felicidade possível.

Este silêncio interior que me acompanha nasce do curso lento que conduz o dia a este outro dia. Que posso eu querer mais além deste quarto aberto sobre a planície, com os seus móveis antigos e as suas rendas de croché? Tenho todo o céu na minha frente e este rodopio dos dias parece-me que poderia segui-lo sem cessar, imóvel, rodopiando com eles. Impregno-me da única felicidade de que sou capaz - uma consciência atenta e amigável. Passeio durante todo o dia: da colina desço para Vicência ou então vou mais além pelos campos. Cada ser encontrado, cada cheiro desta rua, tudo me serve de pretexto para amar sem limites. Raparigas que vigiam uma colónia de férias, a corneta dos vendedores de gelados (os seus carros são gôndolas montadas sobre rodas e munidas de varais) os estendais de fruta, melancias vermelhas de pevides negras, uvas translúcidas e pegajosas - outros tantos apoios para quem já não sabe estar só. (1) Mas a flauta estridente e terna das cigarras, a doçura das águas e das estrelas que se descobre nas noites de Setembro, os caminhos perfumados, entre os lentiscos e os juncos, outros tantos sinais de amor para quem é forçado a estar só.(1) Assim passam os dias.

(1) Isto é, toda a gente.

Albert Camus - "O Avesso e o Direito"