2012-12-31

2012-12-29

questionar o Deus de Aristóteles



“En suma Aristóteles adjudicó los siguientes atributos al Ser que, en su opinión, era la explicación del mundo y su forma más absoluta: inmutabilidad, inmaterialidad, omnipotencia, omnisciencia, unicidad, indivisibilidad, bondad perfecta. Hay una coherencia impresionante entre ese conjunto de atributos y los que son predicados de Dios por la tradición judeocristiana”.
En mi opinión esta afirmación es dudosa en extremo:
1. La “bondad perfecta” no incluye en sí la idea de “Persona”, lo cual es esencial para la “tradición judeocristiana”. Incluir esta noción en la definición de Dios iría contra el sistema aristotélico, en mi opinión.
2. En cuanto a “existencia necesaria”: pienso que Aristóteles jamás creyó en la existencia real de ese Dios (denominado a veces por él la “divinidad” o “lo divino” = to theion en griego, lo que sin duda rechaza el politeísmo), cuya definición sintetiza designándolo como “forma absoluta sin materia alguna”. Ahora bien, tal entidad, que actúa como “Primer Motor” o “Causa final” lógica de todo el universo, no existe en realidad. Es sólo una explicación lógica del universo y de cómo este actúa, sobre todo cómo actúa hacia un fin (teleológicamente). Es un modo cómo el ser humano reflexivo trata de explicarse a sí mismo el universo y su funcionamiento.
Explico estos dos puntos:
1. La divinidad aristotélica no es persona. Es cierto que no se puede responder a esta cuestión claramente porque Aristóteles no se plantea el tema expresamente. Ni se le ocurre. Pero se puede deducir del conjunto de su sistema. Por un lado, parece que Aristóteles habla de un Dios personal y que habla de la felicidad de Dios… cuando escribe que siendo Dios el “pensamiento del pensamiento” no puede pensar más que en sí mismo y que esto le produce felicidad.
Aparte de la observación de que Aristóteles está usando aquí –indebidamente quizás— un lenguaje figurado, es claro que se puede razonar del modo siguiente dentro de su sistema: sólo una persona podría ser feliz. Ahora bien, ser persona significa un ser que tiene conciencia de ser un individuo existente. Ahora bien, Dios como forma absoluta es el universal absoluto. Y el universal absoluto no puede ser un individuo, no puede ser una persona, sino un concepto; y por lo tanto es muy difícil dentro del sistema que pueda ser concebido como pleno de “bondad”, salvo lógica o metafóricamente.
2. Según Aristóteles algo puede ser real pero a la vez no ser una entidad verdaderamente existente. Ejemplo: el concepto “patria” es real porque es capaz de producir variados efectos (de sobra conocidos como morir o matar por la “patria”). Pero a la vez es evidente que “patria” como mero concepto que es no tiene existencia real.
Dios, o la divinidad, según Aristóteles es la forma absoluta. Ahora bien, según su sistema, todo absolutamente todo ha de existir como compuesto de “materia y forma” (por ello el sistema se denomina “hilemorfismo”, donde hýle significa “materia” y morphé, “forma). Aristóteles afirma que no puede existir la materia pura, sólo materia, sin algún tipo de forma; y de igual modo sostiene que no puede existir la forma absoluta, sin materia. Dado que Dios es pura forma absoluta, no puede existir de acuerdo con las premisas del sistema.
Podría objetar alguien que Dios podría ser forma absoluta porque está fuera de la materia, por tanto no sujeto a condicionante alguna. La respuesta es: en el sistema de Aristóteles eso parece imposible, puesto que supondría que la forma absoluta tendría que crear la materia desde la nada. Esa concepción es radicalmente ajena al sistema aristotélico.
Por tanto, el Dios de Aristóteles es el Primer Motor, la Causa final de todo, pero solo como una condición lógica, como premisa para entender el cosmos y para aclarar cómo este aspira siempre a la perfección (es decir, es como si estuviera atraído por la “Causa final” o impulsado por el “Primer motor”. Pero en sí esa divinidad no existe. En mi opinión, Aristóteles fue uno de los primeros ateos prácticos de la historia.
Por último: una postrera dificultad a la llegada hacia Dios postulada por Flew se halla en su definición de Dios como Espíritu, totalmente opuesto y superior a la materia.
En este caso, y por muchas vueltas que se le dé, es muy difícil encontrar una razón suficiente para explicar por qué un Dios espiritual, omnisciente, omnipotente y totalmente feliz en sí mismo, haya podido crear la materia, es decir, el universo entero material. Esa creación no parece tener sentido alguno.
De hecho este el problema que percibió nítidamente Aristóteles en el sistema de su maestro Platón: siendo el mundo de las ideas, absoluto, eterno, inamovible, sin defecto alguno, nao hay razón alguna para que esas ideas absolutamente perfectas se vean reflejadas en la materia. Precisamente por ello construye Aristóteles su sistema lógico de comprensión del universo en el que se presume que la materia es eterna y en el que la Forma absoluta, el Primer Motor inmóvil actúa sólo como explicación lógica del porqué existe un universo tal cual es con materia inorgánica, orgánica, animales, ser humano, estrellas en progresión siempre ascendente impulsado por el deseo de alcanzar la Forma absoluta, que es en si inalcanzable.

En síntesis:
• El Dios al que llegan las disquisiciones de Flew no es un Dios personal. Por tanto, no es el Dios de la revelación cristiana y no puede garantizar una supervivencia al ser humano después de la muerte
• Ese Dios como explicación del mundo es muy parecido a la Razón universal de los estoicos antiguos o a la Naturaleza de Baruch Spinoza.
• No es fácil encontrar una razón de por qué el Espíritu absoluto y perfecto, inamovible, feliz y omnisciente sienta “necesidad” o “conveniencia” de crear la materia, que es un escalón totalmente degradado respecto al ámbito espiritual.
• En cualquier caso si esa divinidad fuera persona, estallaría ante la magnitud del mal y del dolor humano.
La solución de los estoicos y de Spinoza a esta última cuestión es que el espíritu no se distingue cualitativamente de la materia, sino cuantitativamente. Por ello desde el espíritu a la materia no hay un paso infranqueable. Son entidades del mismo orden. Solo que el espíritu tiene una cualidades que la hacen aparecer a nuestra imaginación como distinta.
Por ello, la Razón universal que es la explicación de todo el orden del mundo, puesto que está dentro de todo, permeando todo e invadiéndolo de su calidad, sería la más sublime expresión de la materia, aquella en la que parece estar en un escalón decididamente elevado o superior. En esta suposición la “vida” del ser humano después de la muerte, no sería una inmortalidad personal. Por así decirlo la parte razonable del ser humano, lo que llamamos “alma”, se disolvería como un átomo en la Razón universal. Lo que no quedaría claro en esta hipótesis es qué grado de consciencia tendría cada uno de esos átomos.

António Piñero, aqui

2012-12-28




Vós que nos desertos
buscais veios de água ocultos -
de dorso curvado
escutais à luz nupcial do Sol -
filhos duma nova solidão com Ele -

As vossas pegadas
calcam a saudade
para os mares de sono -
enquanto o vosso corpo
lança a folha escura de flor da sombra
e em terra de novo sagrada
o diálogo que mede o tempo
entre estrela e estrela começa.

(in Poemas de Nelly Sachs, tradução de Paulo Quintela, Portugália editora, 1967 )

caminhar



pela teologia da desilusão.

uma parábola do crer




[...]A Bíblia é distante e remota: é um texto antigo. A arte, tal como a liturgia ou a pregação, transporta a Bíblia para o presente, para o quotidiano. À sua maneira como que a reescreve com a ortografia de hoje. Escolho como exemplo o capítulo XXII do livro do Génesis, quando Abraão escuta aquela palavra aparentemente contraditória da parte de Deus para imolar Isaac. Deus parece desautorizar-se a si próprio, ir contra si mesmo, porque ordena a Abraão o impensável. Ora bem: quem havia dado a Abraão o seu filho? O próprio Deus! Isaac era o filho da promessa, e contudo ele deveria ser sacrificado. Abraão sobe ao monte, ascende com terror sob aquele céu mudo. Deus está ausente, cala-se depois da enigmática ordem. Um extraordinário filósofo do século XIX, Soren Kierkegaard, e tantos outros grandes artistas tomaram este tema para meditação. Rembrandt, por exemplo, representa Abraão a fechar os olhos ao filho enquanto mantém a faca na outra mão, de maneira a ocultar o instrumento da morte. Kierkgaard escreveu sobre este motivo numa obra muito bela, intitulada Temor e Tremor. E aqui procura explicar o significado daquela página bíblica. Situa-a como uma parábola do crer, o drama de todo o crente. No fundo, a qualquer crente a fé exige um último passo, que ocorre na solidão absoluta, sem mais nenhuma prova. É o momento do puro risco. Mas Kierkegaard diz: naquele momento em que Deus nos empurra para o último passo, Deus ama-nos. Tal como uma mãe deve afastar do seu corpo o filho, ajudá-lo a alimentar-se sozinho e não apenas do leite materno, assim Deus parece afastar o homem de Si para que este se torne uma criatura livre, capaz de caminhar pelo mundo. Deus quer que O amemos livremente. Não porque daí tiramos vantagens ou provas.[...]

Gianfranco Ravasi

2012-12-26











Tirareis água com alegria das fontes da salvação.

(Isaías 12,3)

o lugar da pergunta. faz toda a diferença



- Sentinela, o que há da noite?
O que há da crise?

- De onde perguntas?
Perguntas desde a fome
ou desde o consumismo?
O grito dos pobres
sacode tuas perguntas?

Pastores marginais
cantam a Boa Nova
com flautas e silêncios,
contra os grandes meios,
os meios dos grandes.

Nasceu-nos um Menino,
um Deus nos foi dado.
É para nascer de novo,
desnudos como o Menino,
descalços de cobiça,
de medo e de poder,
sobre a terra vermelha.

É para nascer de novo,
abertos ao Mistério,
ungidos de esperança.


Pedro Casaldáliga,
Carta do Natal de 2012

2012-12-25

o que fica do Natal



OUVIR ESTRELAS

"Ora (direis) ouvir estrelas! Certo
Perdeste o senso!" E eu vos direi, no entanto,
Que, para ouvi-las, muita vez desperto
E abro as janelas, pálido de espanto...


E conversamos toda a noite, enquanto
A via-láctea, como um pálio aberto,
Cintila. E, ao vir do sol, saudoso e em pranto,
Inda as procuro pelo céu deserto.


Direis agora: "Tresloucado amigo!
Que conversas com elas? Que sentido
Tem o que dizem, quando estão contigo?"


E eu vos direi: "Amai para entendê-las!
Pois só quem ama pode ter ouvido
Capaz de ouvir e de entender estrelas."




Olavo Bilac
(Poesias, Via-Láctea, 1888.)

2012-12-23



Deus que vens de Deu

Deus que vens de Deus,
horizonte da nossa linguagem e do nosso desejo


Deus que anunciamos
na espessura do que em nós é riso
e choro, ao mesmo tempo infiguráveis


Deus, instante fugaz
da sede e da fome saciadas, diferidas


que descubramos no corpo dos outros
os traços do bem que procuramos e perdemos


que a nossa vida te reconheça
pela maneira como por ti se vê reconhecida
na teia do que passa e permanece,


tu que és aquele que há-de vir,
e Deus connosco.

Fr. José Augusto Mourão, OP



FELIZ NATAL, SÃO OS MEUS VOTOS, 

Maria

2012-12-21


O Natal representa sempre oportunidade de voltarmos ao cristianismo originário. Em primeiro lugar, existe a mensagem de Jesus: a experiência de Deus como Pai com características de mãe, o amor incondicional, a misericórdia e a entrega radical a um sonho: o do Reino de Deus. Em segundo lugar, existe o movimento de Jesus: daqueles que, sem aderir a alguma confissão ou dogma, se deixam fascinar por sua saga generosa e radicalmente humana e o tem como uma referência de valor. Em terceiro lugar, há as teologias sobre Jesus,  já contidas nos evangelhos, escritos 40-50 anos após sua execução na cruz. As comunidades subjacentes a cada um dos evangelhos, elaboraram suas interpretações sobre a vida de Jesus, sua prática, seu conflito com os as autoridades, sua experiência de Deus e sobre o significado de sua morte e  ressurreição. No entanto, cobrem sua figura com tantas  doutrinas que se torna difícil saber quem foi realmente o Jesus  histórico que viveu entre nós. Por fim, existem as Igrejas que tentam levar avante o legado de Jesus, uma delas, a católica, com a reivindicação de ser a única verdadeira guardiã de sua mensagem e a exclusiva intérprete de  seu significado. Tal pretensão torna praticamente impossível o diálogo ecumênico e a unidade das igrejas a não ser mediante à conversão.

Hoje tendemos a dizer que Jesus não pode ser apropriado por nenhuma Igreja. Ele pertence à humanidade e representa um dom que Deus  ofereceu a todos, de todos os quadrantes.

 

Tomando como referencia a Igreja Católica, notamos que em sua milenar história, duas tendências, entre outras  menores, ganharam grande curso. A primeira se funda muito  na culpa, no  pecado e na penitência. Sobre tais realidades paira o espectro do inferno, do purgatório e do medo.
Efetivamente, podemos dizer, que o medo foi um dos fatores fundamentais na penetração do cristianismo, como o mostrou J. Delumeau em seu clássico O medo no Ocidente (1978). O método no tempo de Carlos Magno era: converta-te ou serás passado ao fio da espada. Lendo os primeiros catecismos feitos na América Latina como o primeiro de Frei Pedro de Córdoba, Doctrina Cristiana (1510 e 1544), vê-se claramente esta tendência. Começa-se com a descrição idílica do céu e depois a terrificante do inferno “onde estão todos os vossos antepassados, pais, mães,  avós e parentes...e para onde  vós todos ireis  se não vos converterdes”. Setores da atual Igreja manejam ainda hoje as categorias do medo e do inferno.

Outra tendência, mais contemporânea, e penso, mais próxima de Jesus,  põe a ênfase na compaixão e no amor, na justiça original e no fim bom da criação. Entende que a história da salvação se dá dentro da história humana e não como  uma alternativa a ela. Daí surge um perfil de cristianismo mais jovial, em diálogo com as culturas e com os valores modernos.

A festa do Natal se liga a esta última tendência do Cristianismo. O que se celebra é um Deus-menino, que choraminga entre a vaca e  burrinho, que não mete medo nem julga ninguém. É bom que os cristãos voltem a esta figura. Arquetipicamente ele representa o puer aeternus a eterna criança que, no fundo, nunca deixamos de ser.

Uma das melhores discípulas de C. G. Jung, Marie-Louise von Franz, analisou em detalhe este arquétipo em seu livro Puer Aeternus (Paulinas 1992). Ele possui certa ambiguidade. Se colocamos a criança atrás de nós, ela deslancha energias regressivas de nostalgia de um mundo que passou e que não foi totalmente superado e integrado. Continuamos infantis.

Mas se colocamos a criança eterna à nossa frente então ela suscita em nós renovação de vida, inocência, novas possibilidades de ação que correm em direção do futuro.

Pois estes são os sentimentos que queremos alimentar neste Natal no meio de uma situação sombria da Terra e da Humanidade. Sentimentos de que ainda teremos futuro e que podemos nos salvar porque a Estrela é magnânima e o puer é eterno e porque ele se encarnou neste mundo e não permitirá que afunde totalmente. Nele se manifestou a humanidade e a jovialidade do Deus de todos os povos. Tudo o mais é vaidade.

Leonardo Boff, aqui

2012-12-20

o tempo da espera

desafio

 
 
 
Todo o homem e, por maioria de razão, todo o cristão, precisa de lutar contra esta injustiça que envenena o mundo. E, ainda, tratar todo o ser humano como pessoa, igual a si, na dignidade de homem e de filho de Deus, e nunca como um escravo, como uma coisa, como um meio. Tratar o trabalhador como irmão. Saber que a amizade e o amor são partilha e comunhão, mas não são servidão nem sujeição. Tomar consciência de que o mundo está cheio de seres humanos carentes de cuidados e de diálogo – crianças e adolescentes, idosos, pobres, doentes, pessoas diminuídas ou a arrastar vidas cinzentas, até criminosas - , mas ter o discernimento de não colocar essas pessoas na dependência, não lhes incutir falsas esperanças, não ter um tipo de presença que as deforme. 
 
Padre João Resina, daqui

2012-12-18

Deus







3*Entretanto, Eu ensinava Efraim a andar,
trazia-o nos meus braços,
mas não reconheceram
que era Eu quem cuidava deles.

4Segurava-os com laços humanos,
com laços de amor,
fui para eles como os que levantam
uma criancinha contra o seu rosto;
inclinei-me para ele para lhe dar de comer.

[Oseias 11, 3-4]

2012-12-17

Luz silenciosa


Verdadeiramente notável, é um "não crente" alcançar o que a maioria dos crentes dificilmente percebe:  

* "Que o rito precede sempre o mito e o dogma, é a grande lei das coisas espirituais. Se em vez de rito disseres vida [...]"



* Cesare Pavese in "O Ofício de Viver"

2012-12-16

Deus


Para os ateus, o Deus bíblico não é de crer. Está muito bem. Por isso se afirmam ateus. Mas não pensam duas vezes quando, remetendo para esse mesmo Deus, pressurosamente, lhe assacam instintos e actos de crueldade. 

Até o ser humano mais insensível, desconfiaria que algo não batia certo, se lesse o episódio de "Génesis 22, 1-18) como acontecimento histórico e verdade literal. Vamos, então, considerar o episódio do sacrifício de Abraão como ficção que aconteceu nos primórdios dos tempos, e sem qualquer significância para a vida corrente? De todo! 
A verdade profunda que a ficção nos quer revelar é que não existe nada - dentro ou fora de nós - que nos possa "fechar" a Deus.

 




a vida em imagens #17

repouso da figueira em fundo cinza



se não acontecer o cinzento dos dias, como brilhará em nossos olhos a recordação da luz?


2012-12-15

2012-12-13

página arrancada do diário


Hoje falou-se da morte. Entre coisas sérias e mais superficiais - alguns aproveitaram para definir preferências onde e como queriam repousar para sempre. Eu pensei no senhor João. Octogenário, o único bem que sempre lhe conheci foi o trompete e o sorriso. Andei por fora, e vim encontrá-lo quase sem sorriso e o trompete em silêncio. Acabei de saber que a família - nunca casou nem deixa descendentes - disputa o trompete. E eu? O que é que deixo um dia, como recordação?

António Pinho Vargas

2012-12-12

com Deus


À luz da encarnação não faz mais sentido o oposição entre Deus e o Homem. A grandeza do Homem existe porque é com Deus.

2012-12-11



antes de tudo, a possibilidade de síntese entre alegria e dor


Epístola Sobre o Silêncio

Nestas ervas
só o silêncio
se pode deitar


Ninguém ama
tanto o silêncio -
raízes

Uma folha de erva
verga-se sob o
peso de uma palavra

Silêncio - de súbito
o som de duas carriças
fazendo amor

Vento por dentro
Um pensamento
levanta voo

Procura a tua
verdadeira voz
no silêncio

Atento
ao eco
do silêncio

Porque se agitam
as ervas só as ervas
o podem dizer


Jorge de Sousa Braga (in O Novíssimo Testamento e outros poemas; ed. Assírio & Alvim, 2012)

2012-12-09

porque hoje é domingo



Jerusalém, deixa a tua veste de luto e aflição
e reveste para sempre a beleza da glória que vem de Deus.
Cobre-te com o manto da justiça que vem de Deus
e coloca sobre a cabeça o diadema da glória do Eterno.
Deus vai mostrar o teu esplendor
a toda a criatura que há debaixo do céu;
Deus te dará para sempre este nome:
«Paz da justiça e glória da piedade».
Levanta-te, Jerusalém,
sobe ao alto e olha para o Oriente:
vê os teus filhos reunidos desde o Poente ao Nascente,
por ordem do Deus Santo,
felizes por Deus Se ter lembrado deles.
Tinham-te deixado, caminhando a pé, levados pelos inimigos;
mas agora é Deus que os reconduz a ti,
trazidos em triunfo, como filhos de reis.
Deus decidiu abater todos os altos montes e as colinas seculares
e encher os vales, para se aplanar a terra,
a fim de que Israel possa caminhar em segurança,
na glória de Deus.
Também os bosques e todas as árvores aromáticas
darão sombra a Israel, por ordem de Deus,
porque Deus conduzirá Israel na alegria,
à luz da sua glória,
com a misericórdia e a justiça que d’Ele procedem.


livro de Baruc

a experiência da salvação

Al ser humano se le ofrecen hoy infinidad de caminos por los que puede desarrollar su existencia. ¿Cuál será el que le lleve a la verdadera salvación? Como decía Pablo, más que nunca necesitamos hoy crecer en sensibili¬dad para apreciar los auténticos valores humanos. Precisamente porque las ofertas engañosas son más variadas y mucho más atrayentes que nunca, es más difícil acertar con el camino adecuado.
Dios no tiene ni pasado ni futuro; no puede "prometer" nada. Dios es la salvación que se da a todos en cada instante. Algunos hombres (profetas) experimentan esa salvación según las condiciones históricas que les ha tocado vivir, y la comunican a los demás como promesa o como realidad. La misma y única salvación de Dios, llega a Abrahán, a Moisés, a Isaías, a Juan o a Jesús, pero cada uno la vive y la expresa según la espiritualidad de su tiempo.
No encontraremos la salvación que Dios quiere hoy para nosotros, si nos limitamos a repetir lo políticamente correcto. Solo desde la experiencia personal podremos descubrir esa salvación. Cuando pretendemos vivir de experiencias ajenas, la fuerza de placer inmediato acaba por desmontar la programación. En la práctica, es lo que nos sucede a la inmensa mayoría de los humanos. El hedonismo es la pauta: lo más cómodo, lo más fácil, lo que menos cuesta, lo que produce más placer inmediato, es lo que motiva nuestra vida.

Más que nunca, nos hace falta una crítica sincera de la escala de valores en la que desarrollamos nuestra existencia. Digo sincera, porque no sirve de nada admitir teóricamente la escala de Jesús y seguir viviendo en el más absoluto hedonismo. Tal vez sea esto el mal de nuestra religión, que se queda en la pura teoría. Hace ya tiempo, un ministro del gobierno, hablando de los problemas del norte de África, decía muy serio: "Es que para los musulmanes, la religión es una forma de vida". Se supone que para los cristianos, no.
Al celebrar una nueva Navidad, podemos experimentar cierta esquizofrenia. Lo que queremos celebrar es una salvación que apunta a la superación del hedonismo, del placer y del egoísmo. Pero lo que vamos a hacer en realidad es intentar que en nuestra casa no falte de nada en estas Navidades. Si no disponemos de los mejores manjares, si no podemos regalar a nuestros seres queridos lo que les apetece, no habrá fiesta. De esta manera, sin darnos cuenta, caemos en la trampa del consumismo. Cuando nuestras "necesidades" podemos satisfacer¬las en el supermercado, ¿qué necesidad tenemos de otra salvación?
En las lecturas bíblicas debemos descubrir una experiencia de salvación. No quiere decir que tengamos que esperar para nosotros la misma salvación que ellos anhelaban. La experien¬cia es siempre intransferible. Si ellos esperaron la salvación que necesitaron en un momento determinado, nosotros tenemos que encontrar la salvación que necesitamos hoy. No esperando que nos venga de fuera, sino descubriendo que está en lo hondo de nuestro ser y tenemos capacidad para sacarla a la superficie. Dios salva siempre. Cristo está viniendo.
El ser humano no puede, de una vez por todas, planificar su salvación trazando un camino claro y directo que le lleve a su plenitud. Su capacidad es limitada. Solo tanteando puede conocer lo que es bueno para él. Nadie puede dispensarse de la obligación de seguir buscando. No solo porque lo exige su propio progreso, sino porque es responsable de que los demás progresen. No se trata de imponer a nadie los propios descubrimientos, sino de proponer nuevas metas para todos. Dios viene a nosotros siempre como nueva salvación. Ninguna de las salvaciones anunciadas por los profetas puede agotar la oferta de Dios.
Es importante la referencia a la justicia, que hace por dos veces Baruc (Bar 5,1-9) y también Pablo (Flp 1,4-11), como camino hacia la paz. El concepto que nosotros tenemos de justicia, es el romano, que era la restitución según la ley de un equilibrio roto. El concepto bíblico de justicia es muy distinto. Se trata de dar a cada uno lo que espera, según el amor.

daqui

2012-12-08

O comunismo ético de Oscar Niemeyer segundo Leonardo Boff


Não tive muitos encontros com Oscar Niemeyer. Mas os que tive foram longos e densos. Que falaria um arquiteto com um teólogo senão sobre Deus, sobre religião, sobre a injustiça dos pobres e sobre o sentido da vida?
Nas nossas conversas, sentia alguém com uma profunda saudade de Deus. Invejava-me que, me tendo por inteligente (na opinião dele) ainda assim acreditava em Deus, coisa que ele não conseguia. Mas eu o tranquilizava ao dizer: o importante não é crer ou não crer em Deus. Mas viver com ética, amor, solidariedade e compaixão pelos que mais sofrem. Pois, na tarde da vida, o que conta mesmo são tais coisas. E nesse ponto ele estava muito bem colocado. Seu olhar se perdia ao longe, com leve brilho.
Impressionou-se sobremaneira, certa feita, quando lhe disse a frase de um teólogo medieval: “Se Deus existe como as coisas existem, então Deus não existe”. E ele retrucou: “mas que significa isso?” Eu respondi:  “Deus não é um objeto que pode ser encontrado por ai; se assim fosse, ele seria uma parte do mundo e não Deus”. Mas então, perguntou ele: “que raio é esse  Deus?” E eu, quase sussurrando, disse-lhe: “É uma espécie de Energia poderosa e amorosa que cria as condições para que as coisas possam existir; é mais ou menos como o olho: ele vê tudo mas não pode ver a si mesmo; ou como o pensamento: a força pela qual o pensamento pensa, não pode ser pensada”. E ele ficou pensativo. Mas continuou: “a teologia cristã diz isso?” Eu respondi: “diz mas tem vergonha de dizê-lo, porque então deveria antes calar que falar; e vive falando, especialmente os Papas”.
Mas consolei-o com uma frase atribuída a Jorge Luis Borges, o grande argentino:”A teologia é uma ciência curiosa: nela tudo é verdadeiro, porque tudo é inventado”.  Achou muita graça.  Mais graça achou com uma bela trouvaille  de um gari do Rio, o famoso “Gari Sorriso: “Deus é o vento e a lua; é a dinâmica do crescer; é aplaudir quem sobe e aparar quem desce”. Desconfio que Oscar não teria dificuldade de aceitar esse Deus tão humano e tão próximo a nós.
Mas sorriu com suavidade. E eu aproveitei para dizer: “Não é a mesma coisa com sua arquitetura? Nela tudo é bonito e simples, não porque é racional mas porque tudo é inventado e fruto da imaginação”. Nisso ele concordou adiantando que na arquitetura se inspira mais lendo poesia, romance e ficção do que se entregando a elucubrações  intelectuais. E eu ponderei: “na religião é mais ou menos a mesma coisa: a grandeza da religião é a fantasia, a capacidade utópica de projetar reinos de justiça e céus de felicidade. E grande pensadores modernos da religião como Bloch, Goldman, Durkheim, Rubem Alves e outros não dizem outra coisa: o nosso equívoco foi colocar a religião na razão quando o seu nicho natural se encontra no imaginário e no princípio esperança. Ai ela mostra a sua verdade. E nos pode inspirar um sentido de vida.”
Para mim a grandeza de Oscar Niemeyer não reside apenas na sua genialidade, reconhecida e louvada no mundo inteiro. Mas na sua concepção da vida e da profundidade de seu comunismo. Para ele “a vida é um sopro”, leve e passageiro. Mas um sopro vivido com plena inteireza. Antes de mais nada, a vida para ele não era puro desfrute, mas criatividade e trabalho. Trabalhou até o fim, como Picazzo, produzindo mais de 600 obras. Mas como era inteiro, cultivava as artes, a literatura e as ciências. Ultimamente se pôs a estudar cosmologia  e física quântica. Enchia-se de admiração e de espanto diante da grandeur do universo.
 Mas mais que tudo cultivou a amizade, a solidariedade e a benquerença para com todos. “O importante não é a arquitetura” repetia muitas vezes, “o importante é a vida”. Mas não qualquer vida; a vida vivida na busca da transformação necessária que supere as injustiças contra os pobres, que melhore esse mundo perverso, vida que se traduza em solidariedade e amizade. No JB de 21/04/2007 confessou: ”O fundamental é reconhecer que a vida é injusta  e só de mãos dadas, como irmãos e irmãs, podemos vive-la melhor”.
Seu comunismo está muito próximo daquele dos primeiros cristãos, referido nos Atos dos Apóstolos nos capítulos 2 e 4. Ai se diz que “os cristãos colocavam tudo em comum e que não havia pobres entre eles”. Portanto, não era um comunismo ideológico mas ético e humanitário: compartilhar, viver com sobriedade, como sempre viveu, despojar-se do dinheiro e ajudar a quem precisasse. Tudo deveria ser comum. Perguntado por um jornalista se aceitaria a pílula da eterna juventude, respondeu coerentemente: “aceitaria se fosse para todo mundo;  não quero a imortalidade só para mim”.
Um fato ficou-me inesquecível. Ocorreu nos inícios dos anos 80 do século passado. Estando Oscar em Petrópolis, me convidou para almoçar com ele. Eu havia chegado naquele dia de Cuba, onde, com Frei Betto, durante anos dialogávamos com os vários escalões do governo (sempre vigiados pelo SNI), a pedido de Fidel Castro, para ver se os tirávamos da concepção dogmática e rígida do marxismo soviético. Eram tempos tranquilos em Cuba que, com o apoio da União Soviética, podia levar avante seus esplêndidos projetos de saúde, de educação e de cultura. Contei que, por todos os lados que tinha ido em Cuba, nunca encontrei favelas mas uma pobreza digna e operosa. Contei mil coisas de Cuba que, segundo frei Betto, na época era “uma Bahia que deu certo”. Seus olhos brilhavam. Quase não comia. Enchia-se de entusiasmo ao ver que, em algum lugar do mundo, seu sonho de comunismo poderia, pelo menos em parte, ganhar corpo e ser bom para as maiorias.
Qual não foi o meu espanto quando,  dois dias após, apareceu na Folha de São Paulo, um artigo dele com um belo desenho de três montanhas, com uma cruz em cima. Em certa altura dizia: “Descendo a serra de Petrópolis ao Rio, eu que sou ateu, rezava para o Deus de Frei Boff para que aquela situação do povo cubano pudesse um dia se realizar no Brasil”. Essa era a generosidade cálida, suave  e radicalmente humana de Oscar Niemeyer.
Guardo uma memória perene dele. Adquiri de Darcy Ribeiro, de quem Oscar era amigo-irmão, uma pequeno apartamento no bairro do Alto da Boa-Vista, no Vale Encantando. De lá se avista toda a Barra da Tijuca até o fim do Recreio dos Bandeirantes.  Oscar reformou aquele apartamento para o seu amigo, de tal forma que de qualquer lugar que estivesse, Darcy (que era pequeno de estatura), pudesse ver sempre o mar. Fez um estrado de uns 50 centrímetros de altura E como não podia deixar de ser, com uma bela curva de canto, qual onda do mar ou corpo da mulher amada. Ai me recolho quando quero escrever e meditar um pouco, pois um teólogo deve cuidar também de salvar a sua alma.
Por duas vezes se ofereceu para fazer uma maquete de igrejinha para o sítio onde moro em Araras em Petrópolis. Relutei, pois considerava injusto valorizar minha propriedade com uma peça de um gênio como Oscar. Finalmente, Deus não está nem no céu nem na terra, está lá onde as portas da casa estão abertas.
A vida não está destinada a desaparecer na morte mas a se transfigurar alquimicamente através da morte. Oscar Niemeyer apenas passou para o outro lado da vida, para o lado invisível. Mas o invisível faz parte do visível. Por isso ele não está ausente,  mas está presente, apenas invisível. Mas sempre com a mesma doçura, suavidade, amizade, solidariedade e amorosidade que permanentemente o caracterizou. E de lá onde estiver, estará fantasiando, projetando e criando mundos belos, curvos e cheios de leveza.

daqui

2012-12-06

Presença


"E agora, pronunciai sobre ele, por minha boca, a dupla e eficaz palavra, sem a qual tudo desmorona, tudo desata, na nossa sabedoria e na nossa experiência, - mas com a qual tudo se reúne e tudo se consolida, a perder de vista, nas nossas especulações e na nossa prática do Universo. – Sobre toda a vida que vai germinar, crescer, florescer e amadurecer neste dia, repeti: "Isto é o meu Corpo". – E, sobre toda a morte pronta a corroer, roubar e segar, ordenai (o mistério de fé por excelência!): "Isto é o meu Sangue".

Theilhard de Chardin in "A Missa Sobre o Mundo" 



imagem-
Museu de Arte Contemporânea de Niteroi (RJ)
Oscar Niemyer

Oscar Niemeyer 15/12/1907 - 05/12/2012



"Interessei-me por tudo o que vi."

2012-12-03

um mistério para comtemplar

A desventura máxima é a solidão. É tão verdade que o reconforto supremo - a religião - consiste em encontrar uma companhia que nunca falhe - Deus. A oração é um desabafo, como com um amigo. A obra equivale à oração, porque nos põe em contacto com os que dela tirarão proveito. O problema da vida é, portanto, o seguinte: como romper com a nossa solidão, como comunicar com os outros. Assim se explica a existência do matrimónio, da paternidade, das amizades. Mas que a felicidade resida nisto, balelas! Porque se deva estar melhor comunicando com os outros do que só, é estranho. É talvez apenas uma ilusão: a maior parte do tempo estamos muitíssimo bem sós. É agradável ter, de tempos a tempos um odre onde nos possamos despejar e, em seguida, bebermo-nos a nós próprios: dado que pedimos aos outros apenas aquilo que já temos em nós. É um mistério o motivo porque não basta perscrutar e beber em nós próprios e seja preciso reavermo-nos por intermédio dos outros.


Cesare Pavese in "O Ofício de Viver"
Tradução de Alfredo Amorim
Relógio D'Água

2012-12-02

apegos


Frei Bento Domingues (ler aqui) tem vindo a manifestar - com experiência e contundência - a deriva que, nos últimos anos, tem surgido na Igreja, de voltar ao latim nas celebrações litúrgicas. E não só.
Eu também não consigo compreender o alcance de tais propostas. E só me ocorre, a propósito do tema, uma expressão que alguém usou, com ironia q.b., que a Igreja Católica é como a McDonald's: serve o mesmo menu em todo o lado.

porque hoje é domingo



Porquê, se é possível, levar assim por diante o prazo
da existência, como o loureiro, um pouco mais escuro do que todo
o outro verde, com pequenas ondas em cada
bordo das folhas (como o sorriso de um vento) -: porquê então
ter de ser humano -, e, evitando o destino,
ter saudades do destino?...

                                                                                       Oh, não porque a ventura,
esse ganho apressado de uma perda próxima.
Não por curiosidade, ou para adestrar o coração
que também haveria no loureiro...

Mas porque estar aqui é muito, e porque aparentemente
precisa de nós tudo o que é daqui, esta efemeridade que
estranhamente nos respeita. A nós, os efémeros. Cada
uma vez, só uma vez. Uma vez e não mais. E nós também
uma vez. Nunca outra. Mas ter sido
esse uma vez, ainda que só uma vez:
ter sido terrestre não parece revogável.

E assim nos apressamos e queremos fazê-lo,
queremos contê-lo nas nossas mãos simples,
no olhar mais transbordante e no coração sem fala.
Queremos sê-lo. - A quem o dar? Mais vale
ficar com tudo para sempre...Ah, para a outra relação,
oh dor, o que se leva? Não o contemplar, aqui
tão lentamente aprendido, e daqui nenhum acontecido. Nenhum.
As dores, portanto. Portanto, antes de mais, o que pesa,
portanto a longa experiência do amor, - portanto
só o indizível. Mas mais tarde,
sob as estrelas, que importa: elas são tão mais indizíveis.
O viajante também não traz da ribanceira da montanha
para o vale uma mão-cheia de terra, a todos indizível, mas sim
uma palavra adquirida, pura, a genciana azul
e amarela. Estamos aqui talvez para dizer: casa,
ponte, fonte, portão, bilha, árvore de fruta, janela, -
quando muito: coluna, torre...mas para dizer, percebes,
oh, para dizer assim, como as próprias coisas nunca
pensaram ser intimamente. [...]



Rainer Maria Rilke, in "Elegias de Duíno - Os soneto de Orfeu"
da 9ª Elegia
Tradução Vasco Graça Moura
Bertrand


2012-12-01

aqui e agora


Deus não me salva como recompensa dos meus actos. Os meus actos serão, antes, a consequência da salvação que Deus me dá.

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aqui, mais perto do céu

 
 
Eis que virão dias, diz o Senhor, em que cumprirei a promessa de felicidade que fiz ao meu povo: farei nascer um rebento de justiça, que praticará o direito e a equidade.
 
 
 
Jer 33,14-16