2013-04-28


O Gabriel revela-se um sedutor - tu estás gira - disse à avó que tinha vestidas uma saia e blusa, em tons de azul, a sua cor preferida.



porque hoje é domingo


queres um sentido?



abrir a mão e libertar (sem fechar a janela a seguir)


"Só o amor é real. Só o amor foi sempre real" (Jeff Foster)



Solo el amor es real. Solo el amor ha sido siempre real” (Jeff Foster). Cuando, frente a la maraña normativa del judaísmo de su época, que había elaborado una lista de más de seiscientos mandatos y prohibiciones, Jesús reduce todo a un único mandamiento, no solo está sustituyendo un código moral por otro, sino que está revelando el secreto último de lo Real.
Cuando en la propia tradición cristiana se dice que “Dios es amor” (1 Jn 4,8), se está proclamando lo mismo: el misterio último, Lo que es, es Amor.
El amor del que aquí se habla no tiene nada que ver con los movimientos sensibles, propios del ego, sino que se identifica con la consciencia de la no-separación de nada. En la misma medida en que crece esta consciencia en una persona, crece su amor.
Un miembro del cuerpo siente amor por cualquier otro miembro: cuando nos lastimamos la cabeza, la mano corre inmediatamente en su ayuda, antes incluso de pensarlo. Porque tiene una consciencia clara de ser la misma cosa, un mismo cuerpo.
Esto significa, sencillamente, que Consciencia es Amor. Dado que Jesús vivía en un nivel de consciencia transpersonal –más allá del yo individual-, se experimentaba uno con toda la realidad: con el Fondo último o Dios (“el Padre y yo somos uno”; “quien me ve a mí, ve al Padre”), con todos los seres humanos (“lo que hicisteis a cada uno de estos, me lo hicisteis a mí”), con el pan, en cuanto símbolo de todo lo real (“esto soy yo”: “esto es mi cuerpo”)…
Quien se sabe, en un nivel profundo, uno con todos y con todo no puede no amar. El amor, por tanto, no es un mandato, sino consecuencia de la comprensión de quienes somos.
Ahora bien, dado que los dos términos –Consciencia y Amor- son equivalentes, del mismo modo que el crecimiento en consciencia nos abre a la capacidad de amar, todo acto de amor gratuito nos hace crecer en consciencia de quienes somos. Porque el amor nos desegocentra, dejamos de vivir preocupados por nosotros mismos y nos abrimos a las necesidades de los demás. Por eso, me parecen profundamente acertadas las palabras de Albert Einstein: “Comienza a manifestarse la madurez cuando sentimos que nuestra preocupación es mayor por los demás que por nosotros mismos”.
Y por eso también me parece tan admirablemente coherente y sabio el evangelio y la propuesta de Jesús. Las tradiciones espirituales han propuesto tres caminos para el “despertar”: el camino del conocimiento (jnana yoga), de la devoción (bhakti yoga) y de la acción desapropiada (karma yoga). No solo no se privilegia uno sobre otro, sino que se invita a que cada persona se haga consciente de cuál de ellos se ajusta más adecuadamente a sí misma.
Tanto en el silenciamiento de la mente –poniendo toda la atención en la Consciencia que es-, como en la entrega amorosa a la divinidad, como en una vivencia entregada al momento presente, el yo se termina diluyendo para emerger la resplandeciente y luminosa no-dualidad de todo lo que es. Sujeto y objeto, perceptor y percibido son trascendidos en un continuum de consciencia no-diferenciada. Caen las presuntas separaciones y queda únicamente Eso no-dual, que tú también eres.
En Jesús de Nazaret, encontramos un camino que, sin contraponerse a los tres citados, aporta su propia originalidad: es el camino del amor compasivo a la persona necesitada, tal como se pone admirablemente de relieve en la parábola conocida como del “buen samaritano” (Lc 10,25-37).
Por eso, podría decirse que el camino vivido y propuesto por Jesús se sintetiza en la frase con que cierra la parábola: “Ve y haz tú lo mismo” (Lc 10,37). Porque, como dice el Popol-Vuh (o Libro del Consejo, de los mayas), “cuando tengas que elegir entre dos caminos, pregúntate cuál de ellos tiene corazón. Quien elige el camino del corazón no se equivoca nunca”.
El camino del conocimiento favorece la emergencia del Yo Soy. El camino afectivo –de entrega a la Divinidad- potencia la unidad en el Yo Soy. El camino de la acción desapropiada hace vivir en conexión con el Yo Soy. El camino de la compasión se muestra como expresión del Yo Soy.
Todos ellos son complementarios. Más aún, al avanzar en cualquiera de ellos, se produce un despliegue en la vivencia de los otros. Al final, se trata sencillamente de aprender a permanecer en conexión con nuestra identidad profunda…, saboreando lo que somos y ejercitándonos a vivirnos desde ahí.
Lo que parece obvio es que la transformación nace de la comprensión, como irradiación de Lo que es. Y Lo que es, es Amor, Consciencia de unidad. Es esa misma Consciencia la que se halla en el origen de todo, como fuerza integradora que rige el proceso de la evolución, expresándose y desplegándose en las infinitas variaciones en que se manifiesta lo Real.
Nosotros mismos somos esa única Consciencia: conocerlo es sabiduría; vivirlo es amor.

2013-04-25




Hoje é o 25 de Abril. Eu amo-o como se fosse ontem. Sobretudo por pequeninas coisas que me recordam que antes dele foi há mais de um século.



FF, aqui

2013-04-23

a ler



Uma vez pusera-se a imaginar um país que tivesse a dimensão da sua própria voz, mas desistira, por não saber como se media a voz. No entanto, sabia que no país imaginado a sombra do seu corpo podia vacilar dentro da solidão, ano após ano, sem que ninguém ousasse insultá-la. Custasse o que custasse, haveria de dar forma a esse país. Transformar o corpo, metamorfosear-se, afastar-se cada vez mais do mundo e dos homens...
Deixara, assim, crescer o cabelo, experimentara novos gestos diante dos espelhos, e através das noites de insónia fora-se tornando irreconhecível, estranho. A pouco e pouco conhecera o cansaço da metamorfose que provoca vertigens e revela um olhar mais azul, quase ausente, líquido e marinho. E comovera-se ao sentir a alegria magoada de quem descobre um outro ser, andrógino e belo, no fundo de si.
Dera-lhe um nome, alimentara-o cuidadosamente, e terminara por arrancá-lo de si num arrepio de terror e de orgulho. Olhara-o, olhando-se pela última vez, até que, num movimento de imperceptível ternura, acabar por sobrepor o seu rosto àquele que, atemorizado, fizera crescer dentro do espelho.
Depois, ensinou-o a falar e emprestou-lhe também o seu silêncio. Explicou-lhe como se anda rente às paredes nocturnas da cidade, invisível. E como se rouba prazer aos corpos, obrigando-os a gemer e a gritar para poder afastar a branca melancolia da noite nos quartos de pensão. Fez com que ele descobrisse a ilusão de quem aluga um corpo para uma noite menos infeliz. Disse-lhe que nada receasse, nem o gorgolejar sujo das canalizações, nem o pingar obsessivo das torneiras avariadas, porque isso era o relógio que mata o tempo daquilo que desejámos e nunca tivemos.
Um dia, sentado na cama, as costas procurando a frescura da parede caiada, dissera-lhe que a respiração apaziguada do corpo adormecido a seu lado era a respiração de todos os outros corpos ainda por vir. Mas de quem seria aquele corpo? Nunca o saberia.
Tinha-o seduzido, levado consigo, acariciado, mas ignorava se possuía um nome. E nada daquilo lhe parecia ser o amor, porque o amor necessita de um rosto, exige um nome. A nudez, pelo contrário, não precisa de nada. Serve para dar e receber, esquece-se rapidamente na velocidade do dia que se levanta. E quase não dói.


Al Berto in Lunário
Assírio & Alvim

2013-04-22

celebrar


 

¿Hay límites u opciones para el aborto? ¿Qué opinas del posicionamiento de la Iglesia respecto a eso? 


No me parece ni que el aborto sea un derecho (porque no lo tiene que ser, y no tiene entidad para serlo), ni que sea tampoco algo deseable, ni mucho menos baladí. Pero lo que planteo, que es lo que plantean también algunos importantes profesores de bioética, es que el caso del aborto es un contraste entre el principio de la vida (fundamental tanto en la doctrina católica como en los derechos humanos) y el derecho a la libertad o autodeterminación personal (igual de fundamental en la doctrina católica y en los derechos humanos). Eso entra en choque cuando una mujer es violada, por ejemplo, y tiene un embarazo no deseado. Entonces, la dirección o la jurisdicción desde el magisterio católico tiene que tener en cuenta esos dos valores fundamentales. Mi aportación a la reflexión ha sido pensar, sabiendo que estos principios confrontan, si hay algún caso en el que el magisterio católico no tuviera por qué dar siempre prioridad al principio de la vida, sino que pudiera también respetar el de la autodeterminación. Hay un caso: un padre que tuviera un hijo que necesitara un transplante de riñón, y pudiera donárselo él mismo. Hoy en día donar un riñón reduce mucho la esperanza de vida, es decir, que el padre estaría perdiendo en parte su derecho a la vida por ejercer su derecho de disponer de su propio cuerpo (en el caso de que no le donase el riñón a su hijo). Pero estaría también, entonces, vulnerando el derecho a vivir de su hijo. ¿Acaso la Iglesia le excomulgaría por no hacer todo lo posible por que su hijo viva? No. Eso no ocurre. Hay casos en órdenes religiosas en los que alguien ha necesitado un riñón y sus compañeros no se lo han donado. Esto pone sobre la mesa lo que decía Jesús: que es muy fácil cargar los fardos sobre los demás. Por tanto, pienso que nadie debería ser aceptado en una manifestación que llama asesinas a las mujeres que abortan si antes no enseña un certificado que diga que ha dado un riñón por salvar una vida inocente. Hay muchos varones que me han escrito hablando sobre este tema del aborto, diciendo que, si pudieran con su cuerpo salvar una vida inocente, lo harían sin dudarlo. Pues bien, yo les animo a que lo hagan inmediatamente: hay entre 3 mil y 4 mil personas solamente en Estados Unidos (muchos de ellos niños), que cada año mueren porque no pueden obtener un riñón que necesitan.


Teresa Forcades, numa interpelante entrevista aqui

2013-04-21

ai de quem não rasga o coração



Não deveria ser preciso passar pelo sofrimento ou por tantos sofrimentos para se ressuscitar, mas é extraordinário, admirável e necessário que se ressuscite de uma descida à escuridão do mal e da morte. De uma morte para a vida ou de uma vida morta. Por isso, Etelvina, adeus até um dia destes. De vez em quando irei bater à tua janela para ver através dela os campos da eternidade. 
 
 
Frei Matias, O.P., aqui



2013-04-18



Está tão próxima
a nascente
que os nossos lábios a perdem

Tão imediata é a luz
da sua água perene
que os nossos olhos se ofuscam

tão vazia e transparente
tão cúmplice do nosso espaço
que nela somos sem ver
que nela estamos sem estar





António Ramos Rosa
(in A Intacta Ferida)


2013-04-17





Uma Igreja que não saiba «ler» a dimensão estrutural da realidade onde está é «ópio do povo». [Paulo Bateira




a nu






12*Na verdade, a palavra de Deus é viva, eficaz e mais afiada que uma espada de dois gumes; penetra até à divisão da alma e do corpo, das articulações e das medulas, e discerne os sentimentos e intenções do coração. 13Não há nenhuma criatura oculta diante dele, mas todas as coisas estão a nu e a descoberto aos olhos daquele a quem devemos prestar contas.


Hebreus 4, 12-13 




2013-04-15



É preciso todavia uma grande ingenuidade para crer que gritar e bradar no mundo há-de auxiliar, como se dessa maneira o destino do indivíduo  se modificasse. Aceita-se tal como nos é oferecido, e contorna-se todas as complicações. Na minha juventude, quando ia a um restaurante, dizia então para o criado: um naco bom, um naco muito bom, do lombo, sem ser demasiado gordo. Talvez o criado nem sequer ouvisse o meu clamor, e menos ainda houvesse de nele ter atentado, e menos ainda houvesse a minha voz de conseguir chegar à cozinha e influenciar o cortador, e mesmo que tudo isso acontecesse, talvez não houvesse um bom naco em todo o assado. Agora já não grito mais.


S. Kierkgaard in Ou-Ou. Um fragmento de vida

2013-04-14

Ou será que o deus/ Que criou nosso desejo é tão cruel/ Mostra os vales onde jorra o leite e o mel/ E esses vales são de Deus/


Guido Cagnacci: Maddalena Svenuta [Fainting Magdalene] (1663) Galleria Nazionale d’Arte Antica, Rome

não faltam profetas





Há quem diga, com propriedade, que o legado de Jesus não foi um novo grupo religioso, mas uma forma nova de viver. E se lermos os evangelhos com uma visão despojada de toda a dogmática, com que vinte séculos de cristianismo os cobriram, honestamente, concordaremos.

E tantas vezes se diz que é impossível viver do mesmo modo que Jesus viveu, tornando, desse modo, a proposta cristã como um ideal de perfeição, inacessível aos homens contemporâneos. Desculpas de quem não ousa, nem está sensível à leitura dos "sinais dos tempos".

Mas há quem resista. José Ignácio González Faus, nos seus oitenta anos, deixa-nos um testamento lúcido e radical:


Não nos podemos queixar da falta de profetas!


2013-04-13

bom fim-de-semana




Sou crítico como os profetas da Bíblia, que também foram críticos com a religião de Israel do seu tempo, e como Cristo foi crítico com a religião do seu povo. Os cristãos têm que ser críticos com a Igreja, que tem os erros e os pecados do antigo Israel. Temos que continuar a denúncia.

Ernesto Cardenal


 

2013-04-10

terapia



Reina uma atmosfera especial no Vaticano. [...] Muitos acreditam que essa questão da reforma da cúria começará “antes do verão”.

Mas a ousadia das declarações mordazes do padre Cantalamessa, pregador oficial da Casa Pontifícia, na Sexta-Feira Santa, na Basílica de São Pedro, diante do Papa e de toda a Cúria Romana, não tranquilizaram.
Citando Kafka, exortou a Igreja a não se tornar um “castelo complicado”. Afirmou que “o excesso de burocracia, os resíduos de cerimoniais, leis e controvérsias passadas” – os “impedimentos que podem reter o mensageiro” – tornaram-se “agora apenas detritos”. E que “é chegado o momento” em que precisa haver “a coragem de abater” os “muros divisórios de salas e quartos pequenos” para “restaurar ao edifício a simplicidade e a linearidade de suas origens”. A sua conclusão atingiu como um raio: “Foi a missão que recebeu um dia um homem que orava ante o crucifixo de São Damião, em Assis: ‘Vá, Francisco, e repara a minha Igreja’.”  Para bom entendedor…

ler aqui


Li há relativamente pouco tempo "O Castelo" de Kafka. Está, portanto, bem vivo na memória. E sorri quando li esta citação (que não conhecia) do padre Cantalamessa. Não podia ter sido mais incisivo. Aguardemos...


 

2013-04-09



Quem nele crê não é condenado, mas quem não crê já está condenado, por não crer no Filho Unigénito de Deus. 19E a condenação está nisto: a Luz veio ao mundo, e os homens preferiram as trevas à Luz, porque as suas obras eram más. 20De facto, quem pratica o mal odeia a Luz e não se aproxima da Luz para que as suas acções não sejam desmascaradas. 21Mas quem pratica a verdade aproxima-se da Luz, de modo a tornar-se claro que os seus actos são feitos segundo Deus.»

Jo 3, 18-21 

 

2013-04-07









 [...]

Uma pequenina luz bruxuleante e muda
como a exactidão como a firmeza
como a justiça.
Apenas como elas.
Mas brilha.
Não na distância. Aqui
no meio de nós.
Brilha. 

 

Jorge de Sena

 



Lalla escuta todos estes ruídos, à noite, deitada na cama, contemplando a mancha amarela da lâmpada acesa. Os homens aqui não podem existir, nem as crianças, nem nada do que vive. Escuta os ruídos da noite, como no interior de uma gruta, e é também como se ela já não existisse muito bem. Agora, há qualquer coisa que estremece dento do seu ventre, que palpita como um órgão desconhecido.
Lalla aninha-se na cama, de joelhos encostados ao queixo, e tenta escutar o que remexe dentro dela, o que começa a viver. Há o medo, outra vez o medo que faz fugir pelas ruas e faz saltar de um ângulo  para o outro como uma bala. Mas ao mesmo tempo há uma onda de estranha felicidade, de calor e de luz, que parece vir de muito longe, do lado de lá dos mares e das cidades, e que une Lalla à beleza do deserto. Então, como todas as noites acontece, Lalla fecha os olhos e respira profundamente. Lentamente, apaga-se a luz cinzenta do quarto e surge a noite cheia de beleza. Está povoada de estrelas, fria, silenciosa, solitária. Descansa sobre a terra sem limites, sobre a extensão das dunas imóveis. Ao lado de Lalla, está o Hartani, vestido com o seu manto de burel, com o rosto de cobre negro a brilhar à luz das estrelas. É um olhar que chega até ela, que a encontra aqui, neste quarto estreito, à claridade doentia da lâmpada eléctrica, e o olhar do Hartani mexe dentro dela, no seu ventre, desperta a vida. Há tanto tempo que ele desapareceu, há tanto tempo que ela se veio embora, do outro lado do mar, como se a tivessem expulsado, mas mesmo assim o olhar do jovem pastor tem muita força; ela sente-o a mexer verdadeiramente dentro de si, no segredo do seu ventre. Então quem se apaga são os outros, as pessoas desta cidade, os polícias, os homens da rua, os locatários do hotel, todos eles desaparecem, e a cidade com eles, as suas casas, as suas ruas, os seus automóveis, os seus camiões, e só resta a extensão do deserto, onde Lalla e Hartani estão deitados juntos. Ambos estão envolvidos no manto de burel, rodeados pela noite negra e por miríades de estrelas, e chegam-se muito um ao outro para não sentirem o frio que invade a terra.


J.M. Le Clézio in "Deserto"



2013-04-06






Ainda há quem insista em verdade absoluta e "caminho único". Débil manobra para disfarçar inseguranças próprias.

2013-04-05




Tinha chegado da festa

Afastar-me do meu corpo, pensei,
podia ser uma solução conveniente
para o conflito que atormenta o meu
espírito. Como poderia, porém, sem remorsos,
deixar de lado, na margem do percurso
do desejo, aquele que sempre fora para mim
o companheiro mais próximo, o que nunca
me abandonara? Com ele dividira
as horas boas e as horas más. Com ele
partilhara - e que era de quem? - a alegria
e a confusão, a amargura e a melancolia.
Não, concluí depois de reflectir um pouco,
nunca poderia abandoná-lo a si mesmo,
infligir-lhe a vida impossível dos ascetas
no deserto, ignorar a sua existência.
Ser puro espírito não era a vocação absurda
do meu espírito. Antes pelo contrário: só
pelo corpo o espírito podia atingir as alturas
dolorosas da dúvida, a hesitação em que se revela
o sublime, os lugares obscuros do Ser em que a paixão
devoradora se escondia. Tinha chegado da festa
onde dançara com uma rapariga que se queixava
da solidão. Ela encostara a cabeça no meu ombro
timidamente durante um breve instante. Retivera
em mim o desejo. E não podia esquecê-la,
agora que, só em casa, reexaminava a situação.



João Camilo
nunca mais se apagam as imagens
Longe de Casa
Fenda

2013-04-04

a filosofia do suplício



 Pertinente, pela análise e pelas questões que levanta, este texto do Fernando Dacosta, no jornal i. Subscrevo:

A filosofia do suplício conduz à passividade, a passividade à desistência, a desistência à resignação e esta à imolação – veja-se o que está a acontecer aos portugueses.





2013-04-03





Aceita, com bondade, as palavras da minha boca
e estejam na tua presença os murmúrios do meu coração,
ó SENHOR, meu refúgio e meu libertador.


Sl 19,15 


imagem-Alvorninha, 3/4/2013


a renovação da igreja



No momento actual, o "rosto da notícia" sobre a Igreja Católica, é o papa Francisco. Da minha parte, muito pouco entusiasmo em relação a isso. Se a Igreja não é a hierarquia, muito menos é o papa. Seja ele quem for. E que seja até o mais santo homem. 
O que a Igreja é e será, passa por cada baptizado. Naquilo que é e como vive.

Mas é ler o que escreve J. Mª Castillo. Não posso estar mais de acordo:

El papa Francisco, por las cosas que ha dicho desde el día que fue elegido y, más aún, por su llamativa forma humilde y sencilla de presentarse en público (ya que desde que era arzobispo de Buenos Aires), ha despertado tales expectativas de renovación en la Iglesia, que, con razón, se ha visto en él una evocación de Juan XXIII. El reciente libro de José Manuel Vidal y Jesús Bastante dejan muy claro este aspecto del nuevo papa. Por no hablar de los interminables comentarios, en el mismo sentido, que los medios difunden a diario y que, en cantidades asombrosas, circulan por la red. Es evidente que son muchos los católicos que ven la renovación de la Iglesia, no sólo como una posibilidad, sino incluso como una probabilidad cercana. Nadie va a poner en duda que esta posible (incluso probable) renovación de la Iglesia es una esperanza excelente, que se debe fomentar en todo cuanto esté a nuestro alcance. Pero, ¡atención!, que esta esperanza de renovación está erizada de amenazas y peligros, que no son ninguna tontería. Ni son, desde luego, problemas imaginarios. Para empezar, lo más importante de todo es que la renovación de la Iglesia no depende sólo del papa. Por más genial que sea este hombre, por más evangélicamente que viva y por más original y firme que sea en la toma de sus decisiones, la Iglesia es tan enorme, tan compleja y, en no pocos e importantes asuntos, una institución tan complicada, que un solo hombre no puede (ni podrá) renovar la Iglesia como la Iglesia necesita ser renovada, en este momento y tal como están las cosas. No nos hagamos, pues, falsas ilusiones. La renovación de la Iglesia depende, por supuesto y en medida destacada, de lo que diga y haga el papa. Como depende también lógicamente de la Curia Vaticana. Pero, si es que hablamos en serio de renovación de la Iglesia, no olvidemos nunca que la Iglesia somos todos. Y, por tanto, de todos depende la tan esperada y ansiada renovación. Al decir esto, no soy tan ingenuo como para estar imaginando que los más de mil millones de creyentes, que formamos parte de la Iglesia, vamos a cambiar de la noche a la mañana. Y así “tendremos servida” la deseada renovación. Es seguro que, si el papa cambia - en su estilo de vida y en sus enseñanzas - la Iglesia cambia y se renueva. Pero, tan seguro como eso, es que, si lo que los católicos esperamos del papa es que diga y haga lo que a cada uno nos conviene o nos interesa, en ese caso el poder renovador del papa quedará limitado, en no pocos asuntos. Y en cosas muy importantes, nosotros seremos los primeros en anular los mejores intentos del nuevo papa. Hablemos claro y concreto. Si, por ejemplo, los teólogos que hemos sido censurados o incluso apartados de nuestros cargos de enseñanza en seminarios o centros superiores de estudios eclesiásticos, lo que esperamos y queremos del nuevo papa es que nos restituya, en la “¡dignidad perdida!”, mal servicio le haremos a la Iglesia. En la Iglesia llevamos décadas en las que ha sido difícil la convivencia. Nos hemos dividido, nos hemos enfrentado, nos hemos hecho daño unos a otros. Con frecuencia, los que hemos tenido algo de poder (aunque haya sido poco, como creo que es mi caso), seguramente hemos dicho o hecho cosas que han causado sufrimiento y han humillado a otras personas. Si ahora yo espero una renovación de la Iglesia, que consistiría en que el papa me dé a mí la razón y se la quite a los que no piensan como yo, con semejante esperanza no busco, desde luego, la renovación de la Iglesia. Lo que buscaría, en ese supuesto, sería mi propia promoción, mi triunfo sobre los demás. Con lo cual, lo que haría es el más repugnante servicio que se le puede hacer a la causa de Jesús y su Evangelio. Y eso es el peor servicio que se le puede hacer a la Iglesia. Como es lógico, lo que estoy diciendo debería ser aplicado, con libertad, audacia y transparencia, lo mismo a los grupos progresistas que a los conservadores. Lo mismo a los que quieren más “observancia” que a los que luchan para que en la Iglesia haya más “libertad”. En unos y en otros, creo yo, es el respeto, la tolerancia y la bondad los comportamientos que harán posible una Iglesia que se vaya capacitando para bajar, descender, acercarse a los millones de criaturas que no pretenden estar por encima de nadie, sino sencillamente vivir en paz, con honradez, con apertura mental ante las ideas o proyectos de los otros y, sobre todo, una Iglesia cercana a los últimos, identificada con los que menos tienen, acogedora siempre y con todos, tengan las ideas que tengan y crean en las creencias que cada cual ha podido asumir en su vida. Casa día que pasa, veo esto más claro. Todos sabemos que, en los dos últimos papados, anteriores a Francisco, los grupos más conservadores, precisamente porque la mayoría de los obispos era con esos grupos con los que contaban de manera incondicional, tales grupos han gozados de la cercanía de Roma, de muchos e importantes cargos de la Curia y, por supuesto, del favor de tantos y tantos obispos. Al tiempo que otros grupos - pienso en las comunidades y teólogos afines a la Teología de la Liberación - se han sentido olvidados o, al menos, marginados. Pues bien, si ahora lo que esperamos del nuevo papa es que, en unos casos se mantengan los privilegios o, en otros, se organicen revanchas, más o menos disimuladas, lo que haremos es que, en lugar de colaborar activamente en la renovación de la Iglesia, nos dedicaremos a la indeseable tarea de poner palos en las ruedas del carro de esta Iglesia a la que decimos que amamos, pero a la que en realidad hemos amado mientras ella nos ha mantenido en el candelero. El fondo del problema está en que la “lógica de la renovación” de la Iglesia no es la “lógica de la razón”, sino la “lógica del Evangelio”, que es paradójicamente la “lógica del caos”. El “desorden” que Jesús provocó con su conducta, con sus conflictos frente al Templo y los dirigentes religiosos de su tiempo. La conducta evangélica que se tradujo en el “miedo a la bondad” y el “miedo a la ternura” que el papa Francisco les dijo a los Jefes de Estado (en la misa de su nombramiento oficial) que tenían que superar. Por supuesto, que sólo con bondad no se gobierna ni se arreglan las cosas. A veces, hay que tomar decisiones dolorosas. Pero que las tome quien las tiene que tomar. Si cada cual pretende “tomarse la justicia por su mano” y que el papa le dé la razón a él, a sus ideas y a sus intereses, entre todos haremos fracasar a este papa y a todos los “franciscos” que se nos interpongan en el torpe y desorientado camino de nuestros fanatismos. El camino que muchos hemos llevado, incluso con estúpido orgullo, hasta este momento. 


 

2013-04-01

o que acham?



- O que acham? - gritou Razumíkhin, elevando ainda mais a voz -, pensam que me importa que eles digam disparates e mentiras? Nada disso! Eu gosto que digam disparates e mentiras! A mentira é o único privilégio humano em relação a todos os outros organismos. Pela mentira se chega à verdade! Sou humano porque erro. Nunca ninguém chegou a nenhuma verdade sem antes errar catorze vezes, e talvez cento e catorze, e isso é honroso, à sua maneira; mas nós nem sabemos errar pela nossa cabeça! Diz-me um disparate, mas à tua maneira e dou-te um beijo. Um disparate nosso é quase melhor do que uma verdade alheia; no primeiro caso somos seres humanos, no segundo somos apenas papagaios.



F. Dostoievski in "Crime e Castigo"